Los Homosexuales Son Más Infieles

La primera pareja del mismo sexo que recibió una licencia matrimonial legal en la historia de los EE.UU. seis años atrás (2004) ahora ha puesto fin a su “matrimonio” en 2006 (Bone).

La pareja lesbiana realizó una demanda en el caso del año 2003 que hizo que la Corte Suprema del Estado de Massachussets legalizara el “matrimonio” entre el mismo sexo (Abraham y Paulson, 2004). Aunque no se puede cuestionar la legitimidad del “matrimonio” entre el mismo sexo por las acciones de esta pareja, con seguridad esta escena nos ayuda a entender mejor el problema.

En su libro: Escándalo: La Manera en la cual los Activistas Homosexuales y los Jueces Liberales están Desechando la Democracia para Redefinir el Matrimonio, Peter Sprigg argumenta que los homosexuales tienen menos probabilidad que los heterosexuales de tener una relación a largo plazo, menos probabilidad a ser fieles sexualmente y menos probabilidad de permanecer juntos por toda la vida (“Books and...”, 2006).

En la decisión judicial reciente de la Corte Suprema del Estado de Washington que rechazó el matrimonio entre el mismo sexo, el Juez James Johnson anotó: “Las comparaciones directas entre los hogares de parejas heterosexuales y los hogares de parejas homosexuales evidencian que la primera institución es un mejor ambiente para los niños. Por ejemplo, los estudios muestran que existe un compromiso a corto plazo y una pluralidad de compañeros en las parejas del mismo sexo” (Andersen v...).

Eso explica por qué menos de la mitad de los homosexuales en Massachusetts se han molestado en “casarse” incluso cuando se les ha concedido el derecho legal de hacerlo (Perkins, 2006). Sin embargo, normalizar el comportamiento sexualmente pervertido alterará inevitablemente la manera en la cual la gente conceptualiza el matrimonio mismo. Legalizar la actividad sexual ilícita no puede evitar socavar las fundaciones de la institución matrimonial, la cual depende en el compromiso, la fidelidad sexual y la dedicación y permanencia.

El Diseñador del matrimonio ha indicado que la misma esencia, naturaleza y carácter del matrimonio es un hombre para una mujer y para toda la vida (Génesis 1:27; 2:24). Cualquier otro arreglo “es contra naturaleza”, y es el resultado de una “mente reprobada” (Romanos 1:26,28).

Los que se comprometen en relaciones entre el mismo sexo se han entregado “a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos” (Romanos 1:24).
2