Si tu Ojo te Hace Pecar, Sácatelo

La autoexcusa se ha convertido cada vez más en una caracteristica común de la naturaleza caida del ser humano, desde el principio vemos en los primeros seres humanos la actitud irresponsable de no asumir sus propios errores. Adán, al ser cuestionaddo por su desobediencia le dijo a Dios «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.» y Eva también esquivó su responsabilidad al decir: «La serpiente me engañó, y comí.»

Hoy, nuestras excusas hasta parecen tener apoyo cientifico, pues muchos asumen como un hecho que somos victimas de nuestros genes y, encuentran en la herencia la excusa perfecta para muchos rasgos del mal comportamiento humano. Ante esta falsa certeza de que no podemos escoger nuestros genes, pensamos que son ellos quienes nos controlan e inmediatamente resulta que los victimarios son simplemente victimas de su ADN.

Por otro lado, tambien estan los que dicen que su actitud pecaminosa es el resultado del ambiente y de las circunstancias que lo rodean. Incluso, asumimos cierta debilidad en los órganos biológicos que Dios nos ha dado, y decimos que por eso no podemos resistir el pecado. Esto a su vez hace que sea común escuchar a algunos decir «tengo manos y no puedo dejar de tocar» o «tengo ojos y no puedo dejar de ver».

Pero Jesús conocía y conoce nuestros corazones, y como respuesta drástica para aquellos que se excusan diciendo que la culpa de sus pecados está en sus en su «ojos» dice en Mateo 18.9 «si tu ojo te es ocasión de pecar, sácalo y échalo de ti»

Asi que sin dudas esta es una medida más que drástica, es lógica, ya que en caso que fuera cierto que nuestro problema con el pecado está en alguno de nuestros órganos, amputarlo seria la solución. Pero en realidad lo que Jesús está haciendo aqui es eliminar la posibilidad de que los seres humanos no asumamos nuestra responsabilidad ante el pecado.

Solo cuando aceptamos nuestra condición pecaminosa y acudimos ante Jesús con todas nuestras miserias podemos encontrar Su Gracia y Perdón.
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