El Aborto: ¿Tiene la Mujer Derecho a Interrumpir su Embarazo?

Uno de los intentos más promovidos actualmente por los grupos pro-aborto, es sin duda la idea de relacionar el aborto con los derechos de la mujer. La Campaña por una Convención Interamericana de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos, mediante su propuesta de mayo de 2010, expresa lo siguiente, en su Articulo 18 sobre derechos reproductivos:
Las mujeres de todas las edades tienen derecho al ejercicio de una maternidad segura y voluntaria. Asimismo tienen derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, sin poner en riesgo su vida o su salud como consecuencia de ello.
En otras palabras, los que defienden el aborto lo hacen porque creen, entre otras cosas, que el fruto de un embarazo no es en realidad una persona humana, sino un “producto” del cual la madre puede disponer si lo desea porque se trata de su cuerpo sobre el cual tiene pleno derecho. ¿Es cierto todo esto?

Para desmentir esto lo primero que debemos hacer resaltar ciertas caracteristicas, cientificamente comprobables, que hacen de la criatura recien concebida, una vida diferente de la madre. 

Primero, el niño concebido posee un codigo genético notoriamente diferente del de su madre. Como señalamos en el articulo ¿Cuándo Empieza La Vida Humana?: «Desde el momento de la concepción, la célula huevo o cigoto posee autonomia desde el punto de vista genético ya que, aunque dependa del útero materno para su nutrición y excresión, su desarrollo estará guiado por la información que contienen los propios genes.»

Segundo, pronto la vida en desarrollo del embrion tendrá, bien diferenciado de los de su madre, un nuevo corazon palpitando,  un nuevo tipo de sangre circulando, una cabeza, dos ojos, dos brazos, dos piernas, y más órganos que no pertenecen a su progenitora. ¿Y qué decir si está embarazada de un bebé varón? En este caso tambien tendrá organos genitales diferentes.

Todo esto debe llevarnos a concluir que el derecho que tiene una mujer sobre su cuerpo no deberia incluir la eliminación de la nueva vida que lleva en su vientre. Como señala muy atinadamente Randy Alcorn: «El tan sonado derecho a la elección ignora lo obvio: no todas las elecciones son legitimas. En realidad -y en esto coincidirian tanto los cristianos  como los no cristianos- algunas elecciones son buenas, otras malas. Por lo tanto, no podemos ser uniformemente pro elección o contrarios a la elección. En lugar de eso, deberiamos ser pro bien y contrarios a las mala elección»  

Finalmente, estamos totalmente de acuerdo con la defensa de los derechos humanos de la mujer, pero ¿Quién difiende los derechos humanos del niño no nacido?. La defensa del aborto está llena de contradicciones que van desde el plano cientifico hasta el plano de lo social y legal. No se puede suprimir la vida de un inocente en nombre de la "libertad de elección".
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