¿Cómo Era el Mundo Antes del Pecado?

Imagine vivir en un mundo libre de pecado. Un mundo donde no hay homicidas o ladrones. Un lugar libre de racismo, guerra, divorcio y abuso físico. En ese mundo, no hay conflictos, odio o celos. Es un lugar carente de dolor y sufrimiento. En ese lugar nunca tendrá miedo, ya que no hay nada que temer allá. Es un mundo perfecto. Allí se vive en armonía completa con cada criatura. Se ama a todas las personas (¡y ellos le aman!). Y lo más importante, se tiene una relación perfecta con Dios.

Aunque usted pueda pensar que tal mundo nunca existió, o que tal perfección solamente se conocerá en el cielo, lo cierto es que una vez Adán y Eva vivieron en tal paraíso. Según el último versículo en Génesis capítulo uno, después que Dios terminó Su creación de seis días (que incluyó la creación de Adán y Eva), vio “todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”. Antes que el pecado entrara al mundo, Adán y Eva vivían en armonía completa con la naturaleza, consigo mismos y con Dios.

En vez de vivir en un mundo donde los animales tienen miedo de los humanos, y donde los humanos tienen miedo de varios animales, Adán vivía en armonía con todas las criaturas de Dios. De hecho, en el mismo día que fue creado, Dios trajo a los animales y aves del campo para que Adán los nombrara. Los animales no tenían miedo de Adán, y Adán no tenía miedo de los animales. Ellos vivían en armonía perfecta. [La Biblia indica que después del Diluvio los animales comenzaron a temer al hombre (Génesis 9:2-3)].

En vez de labrar una tierra “sentenciada”, llena de “espinos y cardos” (Génesis 3:17-19), Adán y Eva simplemente recogían el fruto que Dios les daba libremente en el Huerto de Edén. Y mientras que Adán y Eva comieran del árbol de la vida que estaba en medio del huerto, vivirían para siempre (lea Génesis 3:22). Si Adán y Eva hubieran permanecido sin pecar, teniendo acceso al árbol de la vida, hubieran conservado su buena salud—estando libres de las enfermedades que reclaman las vidas de tantos hoy.

Aparte de todas estas bendiciones, lo más maravilloso acerca del mundo antes del pecado era que Adán y Eva vivían en armonía completa con Dios. No había pecado que los separara de su creador. Era una relación perfecta. No se ofrecían sacrificios de sangre, y no se necesitaba perdón de pecados. Ciertamente, antes de la caída del hombre, existía una clase de paraíso en la Tierra.

Aunque el pecado del hombre puso fin al paraíso terrenal que Adán y Eva una vez tuvieron, Dios ha prometido por Su gracia que dará vida eterna (en un paraíso celestial) a todo el que responde, en fe obediente, a las buenas nuevas de Jesucristo (Tito 3:7; 1 Juan 5:11-13; Hechos 2:38).


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