El Argumento Absurdo de ProFamilia

¡Conoce, Actúa, Exige! Esta son las palabras con las que la Asociación Dominicana de Bienestar de la Familia, ProFamilia, pretende motivar su programa «Impulsando el Ejercicio de los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos» a través de una campaña mediática que ha generado controversias hasta de carácter judicial.

Para llevar a cabo este programa, ProFamilia se ha trazado cuatro líneas de lo que ellos llaman derechos sexuales y reproductivos, planteados como derechos humanos. Estas cuatro líneas son anticoncepción, interrupción del embarazo, acoso sexual y educación sexual. Pero los argumentos de esta institución, sin mencionar los aspectos morales, son contrarios al uso de la razón.

El primer caso es que cuando se trata el asunto de la anticoncepción y de la prevención de las ETS aparece un condón dominando la escena (A propósito, ProFamilia es uno de los principales vendedores de condones en el país) Cuando ellos saben que según recomendaciones del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CCPE) la mejor forma de prevenir esos riesgos es practicando la abstinencia y que el uso del condón puede llegar a ser más efectivo solo en una relación mutuamente monógama, un aspecto pasado por alto en el mencionado programa.

En cuanto a la interrupción del embarazo ProFamilia pretende justificarlo en los casos de incesto, violación y cuando la vida de la madre está en riesgo. Hay que estar de acuerdo en que tanto el incesto como la violación son crímenes horribles, pero son los ofensores los que deberían ser castigados. ¿Por qué razón un niño tiene que pagar por el crimen de otro? Como lo plantea Randy Alcorn: «si usted descubre que su padre biológico había violado a su madre ¿Sentiría que no tiene derecho a vivir?»

Se pasa por alto también las estadísticas que revelan que las mujeres que han abortado por causa de una violación testifican que éste aumentó su trauma. Un día ellas llegan a comprender las implicaciones del aborto… y los que aconsejaron el aborto ya no estaban allí para sobrellevar su culpa y su pesar.

Pero ¿qué pasa cuando la vida de la madre está en riesgo? ProFamilia debería saber que «riesgo» es un concepto muy amplio. Todo embarazo en sí representa un riesgo para la madre y, en todo caso, como proclama el Dr. Landrum Shettles, en EE.UU. que tiene cifras records en abortos, menos del 1% de todos los abortos se practica para salvar la vida de la madre. Estamos de acuerdo en que en algunas situaciones trágicas (que son casos muy raros) se debe perder una vida. Pero la meta, contrario a lo que se plantea, no bebe ser quitar vidas; deberíamos garantizar que la vida que se pueda salvar se salve.

Finalmente, en un debate donde participó la directora ejecutiva de ProFamilia, Magaly Caram, dijo que la campaña que sigue la Asociación obedece a la realidad social que se vive en el país, donde los jóvenes inician su vida sexual a edades cada vez más tempranas. La solución, por ejemplo, es el uso del condón para que tengan «sexo seguro». Pero si seguimos esta línea de pensamiento de ceder ante las situaciones graves de la sociedad, también deberíamos hacer concesiones para que el drogadicto se pueda drogar y el asaltante pueda asaltar, etcétera, siempre y cuando sea de «forma segura» pues también esas son realidades de nuestra sociedad.

El llamado es a que ProFamilia haga honor a su nombre y entienda que sí, hace falta más educación sexual, pero educación sexual integral, basada en principios morales y de buenas costumbres, donde de manera racional sea respetada la autoridad de los padre sobre sus hijos. Creemos que estos principios pueden ser vistos de manera objetiva y clara solo en las enseñanzas bíblico-cristianas, la regla infalible de Dios al hombre.
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