Las Pruebas de la Resurrección de Cristo

Sin lugar a dudas, la resurrección de Cristo es el pilar principal de la fe cristiana. Pablo lo dice de manera contundente: «Si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación no sirve para nada, tampoco la fe del creyente». Esto quiere decir que si la resurreción de Cristo es una falsedad, todo lo demás es falso y carente de valor, y toda la esperanza de cristianismo es ilusoria. Es por esa razón que un acontecimiento tan importante, como el levantamiento de Jesús de entre los muertos tres dias después de su crucifixión, debia estar bien probado y documentado; y así fue.

La biblia dice que Jesús se presentó vivo con muchas pruebas. ¿Cuáles son esas pruebas de la resurrección de Cristo?

Para contestar esta pregunta primero debemos aceptar que es un hecho irrebatible que Jesús vivió en el primer siglo en Palestina, y que fue crucificado y sepultado, como lo vimos en nuestro articulo anterior ¿Jesús Realmente Murió en la Cruz? , (así asevera la historia cristiana, judía y pagana), la pregunta intrigante que sigue es: ¿Qué pasó con el cuerpo de Jesucristo? Ningún historiador honesto puede evitar esta interrogante. Realmente, existen solamente cuatro explicaciones para la ausencia del cuerpo del Salvador: (1) el cuerpo está todavía enterrado en alguna tumba desconocida de Palestina; (2) fue removido de la tumba por los enemigos del Señor; (3) fue removido de la tumba por los amigos del Señor; o (4) se levantó de la tumba y ahora está en los cielos. Vamos a considerar brevemente cada una de estas opciones.

(1) Simplemente la historia no apoya que el cuerpo de Cristo esté todavía enterrado en algún lugar cerca de la ciudad de Jerusalén, ya que cuando los apóstoles comenzaron a llenar esa ciudad con las enseñanzas de un Señor resucitado (Hechos 5:28), las autoridades simplemente hubieran enseñado el cuerpo y por ende desmentido el “mito” del evangelio. Y no sería de ayuda sugerir que las autoridades no sabían dónde estaba sepultado el cuerpo de Jesús, ya que ellos habían asignado soldados para custodiarlo. Además, la tumba había sido sellada (vea Mateo 27:62-66), y hubieran habido registros disponibles que documentaran dónde el cuerpo de Cristo había sido colocado.

(2) Es igualmente absurdo argumentar que los enemigos del cristianismo robaron el cuerpo de Jesús, ya que en el día de Pentecostés, cuando Pedro y los otros proclamaron la resurrección de Cristo, aquellos enemigos hubieran volcado abruptamente el cadáver del Señor en medio de la multitud y ¡el Camino Cristiano hubiera muerto con un quejido en ese mismo lugar!

(3) La acusación común de la infidelidad ha sido que los discípulos de Cristo confiscaron Su cuerpo e inventaron la historia de la resurrección. Esto, en efecto, fue el cuento fabricado por los principales sacerdotes quienes sobornaron a los soldados para afirmar que “Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron estando nosotros dormidos” (Mateo 28:13). ¡Qué imaginación tan brillante—testigos durmientes! Y el apóstol Mateo, escribiendo a lo menos dos décadas después de la resurrección, observó que este rumor ridículo “se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy” (Mateo 28:15). De hecho, el cuento continuó muchos años más allá del tiempo de Mateo. Además, ¿qué motivo posible pudiera haber poseído a los discípulos para robar el cuerpo, y luego clamar una resurrección cuando ellos ni siquiera habían anticipado la resurrección (cf. Marcos 16:11-13; Lucas 24:10 et.seq.; Juan 20:25)? Y ¿qué ganaban al contar la historia de la resurrección? ¡Ellos no ganaron nada solo tortura y muerte! Aunque los hombres puedan morir por decepción religiosa, ¡ellos no se dirigen voluntariamente a sus muertes sabiendo que están inventando una mentira! Finalmente, existe ese problema inexplicable de cómo los discípulos violaron esa guardia experimentada de soldados y se escaparon con el cuerpo. La noción de que el cuerpo del Señor fue robado por Sus amigos no concuerda con la evidencia.

¿Qué de los Testigos Oculares?

En cuanto a los testigos oculares; Lucas, un médico (Colosenses 4:14) e historiador de primera categoría, después de haber investigado el asunto cuidadosamente, declaró que Jesús “se presentó vivo con muchas pruebas” (Hechos 1:3), apareciendo en numerosas ocasiones durante un periodo de cuarenta días entre Su muerte y ascensión. La palabra “pruebas” traduce un término griego que fue usado por escritores clásicos para “denotar la prueba más fuerte a lo cual un sujeto es susceptible” (Alexander, 1959, p. 5). Los aparecimientos post-resurrección del Señor que están registrados son los siguientes.

  1. Cristo se apareció a María Magdalena en el sepulcro después que Pedro y Juan habían salido (Juan 20:11-17; Marcos 16:9-11).
  2. El Señor se apareció a un grupo de mujeres discípulas que habían visitado Su tumba vacía (Mateo 28:9,10).
  3. Jesús se apareció a Pedro en la tarde el día de resurrección (Lucas 24:34; cf. 1 Corintios 15:5).
  4. Él se apareció a dos discípulos en el camino a Emaús (Lucas 24:13-35; Marcos 16:12).
  5. Cristo se apareció a los apóstoles en la noche de la resurrección [estando Tomás ausente] (Marcos 16:14; Lucas 24:36; Juan 20:19-23).
  6. El Señor se apareció a siete de Sus discípulos al lado del Mar de Tiberias, y preguntó a Pedro tres veces si él le amaba (Juan 21:1-23).
  7. Él se apareció en una ocasión a más de quinientos hermanos, la mayoría de los cuales estaban vivos cuando Pablo escribió la carta llamada Primera a los Corintios (1 Corintios 15:6), lo cual demuestra que la historia de la resurrección podía ser chequeada.
  8. Jesús se apareció a Santiago (1 Corintios 15:7)—probablemente el medio-hermano del Señor quien anteriormente no creía (Juan 7:3-5).
  9. Cristo se apareció a los once discípulos en el monte de Galilea donde Él les dio lo que es llamado la “gran comisión” (Mateo 28:16-20).
  10. El Señor se apareció a los discípulos en el Monte de los Olivos justo antes de Su ascensión al cielo (Lucas 24:44-53; Hechos 1:3-9).
  11. El Viviente (Apocalipsis 1:18) se apareció a Esteban, Su primer mártir (Hechos 7:55,56).
  12. Cristo se apareció al apóstol Pablo en su camino a Damasco (Hechos 9:3-6), luego, cuando Pablo estuvo orando en el templo (Hechos 22:17-21), y mientras estaba en la prisión en Cesarea (Hechos 23:11).
  13. También, el Señor se apareció al “discípulo amado”—Juan—en la isla de Patmos (Apocalipsis 1:12-20).
El estudiante honesto de historia, por tanto, solo tiene una alternativa—¡Jesús de Nazaret realmente sí se levantó de los muertos! ¿Puedes creerlo?

Comentarios

Anónimo dijo…
No deja de ser interesane pero...hay alguna prueba HISTORICA ajena a la biblia ó ajena a documentos catequéticos (llámese la "tradición de la Iglesia") que mencione a alguno de estos personajes y sus respectivos martirios?. Pues hasta donde yo sé, al único que se menciona (históricamente) es a Santiago (flavio Josefo lo menciona), y esto contando con que sea el mismo Santiago del que hablan los evangelios. Con los apóstoles hay un serio problema, como dije, ellos NO figuran en la historia. Ni Pedro, ni Pablo, ni Mateo, ninguno. Cuando leemos acerca de sus respectivos viajes y martirios no podemos evitar notar el fuerte contenido mitológico de estos documentos (razón por la cual no los aceptan los historiadores seculares). Contemos también con que NADIE sabe quién escribió los evangelios ( la Enciclopedia Católica lo acepta tranquílamente). En fin, si puede proporcionarme alguna información ESTRíCTAMENTE HISTóRICA, que NADA tenga que ver con la Iglesia se lo agradecería mucho, pues lo que veo hasta ahora es que "la Biblia lo dice y por tanto es verdad. Pedro dice, Pablo dice, Juan dicen que dijo...y Pedro, Pablo y Juan son personajes históricos e hicieron exáctamente lo que se dice que hicieron por que así esta escrito en la Biblia , y ellos dijeron exáctamente lo que dijeron porque la Biblia no puede mentir porque es palabra de Dios, y sabemos que ese Dios es el único Dios porque el Dios de ésa Biblia lo dice" en fin espero que se haya entendido a lo que se refiere mi duda. Muchas gracias de antemano.Saludos.
Anónimo dijo…
Estudios sobre las Escrituras inspiradas e información relacionada

Estudio número 10: La Biblia, auténtica y veraz

Lo que informa la Biblia sobre historia, geografía y el origen de la humanidad; su exactitud en cuanto a ciencia, cultura y costumbres; el candor, la armonía y la integridad de sus escritores; y su profecía.

POR lo general se acepta que la Biblia es una gran obra maestra literaria de belleza poética trascendental y un logro extraordinario de los hombres que la escribieron. Pero es mucho más que eso. Los escritores mismos testifican que lo que escribieron provino de Jehová, el Dios Todopoderoso mismo. Esta es la razón fundamental de la belleza de expresión de la Biblia y, lo que es más importante, de su sobresaliente valor como el libro que contiene conocimiento y sabiduría vivificantes. Jesús, el Hijo de Dios, dio testimonio de que las palabras que habló “son espíritu y son vida”, y citó copiosamente de las antiguas Escrituras Hebreas. “Toda Escritura es inspirada de Dios”, dijo el apóstol Pablo, quien aseguró que las Escrituras Hebreas eran “las sagradas declaraciones formales de Dios”. (Juan 6:63; 2 Tim. 3:16; Rom. 3:1, 2.)

2 El apóstol Pedro testificó que los profetas de Dios fueron movidos por espíritu santo. El rey David escribió: “El espíritu de Jehová fue lo que habló por mí, y su palabra estuvo sobre mi lengua”. (2 Sam. 23:2.) Los profetas atribuyeron sus expresiones a Jehová. Con relación a las palabras sagradas que Jehová le había dado, Moisés advirtió que ni se les añadiera ni se les quitara nada. Pedro consideró inspirados los escritos de Pablo, y parece que Judas citó la declaración de Pedro como autoridad inspirada. Finalmente, Juan, el escritor de Revelación, escribió bajo la dirección del espíritu de Dios y advirtió que cualquiera que añadiera a esta revelación profética o quitara de ella tendría que rendir cuentas, no al hombre, sino directamente a Dios. (1 Ped. 1:10-12; 2 Ped. 1:19-21; Deu. 4:2; 2 Ped. 3:15, 16; Jud. 17, 18; Rev. 1:1, 10; 21:5; 22:18, 19.)

3 Todos esos esclavos devotos de Dios testificaron a favor de la inspiración y la veracidad de la Biblia. Hay muchas otras pruebas de la autenticidad de las Santas Escrituras, y consideraremos algunas bajo los 12 encabezamientos que siguen.

4 1) Exactitud histórica. Desde los tiempos más remotos, los libros canónicos de las Escrituras Hebreas han sido aceptados por los judíos como obras inspiradas y como documentos dignos de toda confianza. Por eso en el tiempo de David se aceptaban de lleno los sucesos registrados desde Génesis hasta Primero de Samuel como la historia verdadera de su nación y de los tratos de Dios con ella, y una ilustración de esto es el Salmo 78, que hace más de 35 referencias a estos detalles.

5 Los opositores de la Biblia han atacado vigorosamente el Pentateuco, especialmente en cuanto a autenticidad y autoría. Sin embargo, al hecho de que los judíos acepten a Moisés como escritor del Pentateuco puede añadirse el testimonio de escritores antiguos, algunos de los cuales fueron enemigos de los judíos. Hecateo de Abdera, el historiador egipcio Manetón, Lisímaco de Alejandría, Eupólemo, Tácito y Juvenal atribuyen a Moisés la institución del código de leyes que distinguió de otras naciones a los judíos, y la mayoría señala claramente que él puso sus leyes por escrito. Numenio, filósofo pitagórico, hasta dice que Janes y Jambres fueron los sacerdotes egipcios que resistieron a Moisés. (2 Tim. 3:8.) Estos autores abarcan un período que se extiende desde el tiempo de Alejandro (siglo IV a.E.C.), cuando los griegos empezaron a expresar curiosidad por la historia judía, hasta el tiempo del emperador Aureliano (siglo III E.C.). Muchos otros escritores antiguos dicen que Moisés fue caudillo, gobernante o legislador*. Como hemos visto en el estudio anterior, muchas veces los descubrimientos arqueológicos apoyan la exactitud histórica de sucesos mencionados en la Biblia como resultado de la interacción del pueblo de Dios y las naciones que lo rodeaban.
Anónimo dijo…
6 Pero ¿qué hay de las Escrituras Griegas Cristianas? No solo verifican el relato de las Escrituras Hebreas, sino que ellas mismas resultan ser históricamente exactas, auténticas y de igual inspiración que las Escrituras Hebreas. Los escritores nos dicen lo que oyeron y vieron, porque fueron testigos oculares de los mismísimos sucesos que pusieron por escrito, y muchas veces participaron en ellos. Millares de sus contemporáneos les creyeron. El testimonio de ellos cuenta con abundante confirmación en las referencias a ellos hechas por escritores de la antigüedad, entre ellos Juvenal, Tácito, Séneca, Suetonio, Plinio el Joven, Luciano, Celso y el historiador judío Josefo.

7 En The Union Bible Companion, S. Austin Allibone escribe: “Sir Isaac Newton [...] también fue eminente como crítico de escritos antiguos, y examinó con gran cuidado las Santas Escrituras. ¿Cuál es su veredicto sobre este punto? ‘Hallo —dice él— más señales seguras de autenticidad en el Nuevo Testamento que en cualquier historia profana [seglar].’ El Dr. Johnson dice que tenemos más prueba de la muerte de Jesucristo en el Calvario, como dicen los Evangelios, que de la muerte de Julio César en el Capitolio. Es verdad que tenemos mucha más. Pregúntele a cualquiera que cuestiona la veracidad histórica del Evangelio qué razón tiene para creer que César murió en el Capitolio, o que el emperador Carlomagno fue coronado emperador de Occidente por el papa León III en 800 [...] ¿Cómo sabe usted que el hombre llamado Carlos I [de Inglaterra] vivió, y fue decapitado, y que Oliver Cromwell gobernó en su lugar? [...] A sir Isaac Newton se le atribuye el descubrimiento de la ley de la gravitación [...] Creemos todas las aserciones ya mencionadas respecto a estos hombres; y eso porque tenemos prueba histórica de su veracidad. [...] Si algunos se niegan a creer aunque presentemos prueba como esta, los damos por estúpidamente obstinados o irremediablemente ignorantes. ¿Qué diremos, pues, de los que, a pesar de la abundante prueba que ahora se ha presentado de la autenticidad de las Santas Escrituras, afirman que no han quedado convencidos? [...] De seguro tenemos razón para concluir que donde algo está mal es en el corazón más bien que en la cabeza;... que no desean creer lo que humilla su orgullo, y los obligaría a llevar vidas diferentes”*.
8 George Rawlinson hizo resaltar la superioridad del cristianismo como una religión cuyos seguidores adoran con verdad cuando escribió: “El cristianismo —incluida en él la religión del Antiguo Testamento, que fue su primera etapa— en nada se distingue más de las demás religiones del mundo que en su carácter objetivo o histórico. Las religiones de Grecia y Roma, de Egipto, India, Persia y Oriente generalmente eran sistemas especulativos, que ni siquiera alegaron en serio que tuvieran base histórica. [...] Pero en el caso de la religión de la Biblia sucede lo contrario. Ahí, sea que acudamos al Antiguo Testamento o al Nuevo Testamento, a la religión judía o a la cristiana, hallamos una estructura doctrinal enlazada con hechos; que depende absolutamente de ellos; que es nula y carece de valor sin ellos; y que puede considerarse establecida en sentido práctico si se muestra que esos hechos merecen aceptación”*.
Anónimo dijo…
9 2) Exactitud geográfica y geológica. Muchos escritores han comentado sobre lo notablemente exacta que es la descripción bíblica de la Tierra Prometida y los territorios vecinos. Por ejemplo, uno que ha viajado por el Oriente, el Dr. A. P. Stanley, dijo del viaje de los israelitas por el desierto: “Aunque no se conociera con exactitud su ruta, los rasgos peculiares del país tienen tanto en común que la historia todavía recibiría muchas ilustraciones notables. [...] Los manantiales, pozos y arroyos que de vez en cuando se presentan concuerdan con los informes de las ‘aguas’ de Marah; los ‘manantiales’ de [...] Elim, el ‘arroyo’ de Horeb; el ‘pozo’ de las hijas de Jetró, con su ‘pila’ o depósitos, en Madián. La vegetación todavía es la que deberíamos deducir de la historia mosaica”*. En el relato sobre Egipto, la exactitud no solo se ve en la descripción general del territorio —sus abundantes tierras de granos, su río Nilo bordeado de cañas (Gén. 41:47-49; Éxo. 2:3), sus aguas procedentes de ‘ríos, canales, estanques llenos de cañas y aguas represadas’ (Éxo. 7:19), su ‘lino, cebada, trigo y espelta’ (Éxo. 9:31, 32)—, sino también en el nombre y la ubicación de las poblaciones.

10 Tanto confían en el registro geológico y geográfico de la Biblia algunos científicos de nuestros tiempos que lo han seguido como guía y han sido bien recompensados. Unos años atrás el eminente geólogo Dr. Ben Tor se guió por el texto que dice: “Porque Jehová tu Dios va a introducirte en una buena tierra, [...] tierra cuyas piedras son hierro”. (Deu. 8:7, 9.) A unos cuantos kilómetros de Beer-seba encontró inmensos despeñaderos saturados de mineral negro rojizo. Allí había, según cálculos, 13.600.000 toneladas métricas (15.000.000 de toneladas) de mineral de hierro de calidad inferior. Más tarde, unos ingenieros descubrieron un afloramiento de kilómetro y medio (una milla) de longitud de mineral excelente, de 60% a 65% hierro puro. El Dr. Joseph Weitz, célebre autoridad en la repoblación forestal de Israel, dijo: “El primer árbol que Abrahán plantó en el suelo de Beer-seba fue un tamarisco”. “Guiándonos por su ejemplo, hace cuatro años sembramos dos millones de esos árboles en la misma zona. Abrahán tenía razón. Hemos visto que el tamarisco es uno de los pocos árboles que medran en el sur, donde la lluvia anual es de menos de seis pulgadas [153 milímetros]”*. El libro Tree and Shrub in Our Biblical Heritage, por Nogah Hareuveni, añade: “Parece que el patriarca Abrahán no sembró simplemente cualquier árbol al llegar a Beer-seba. [...] Escogió el árbol cuya sombra es más refrescante que la de otros árboles. Además, el [tamarisco] puede resistir el calor y sequías largas mediante enviar sus raíces a gran profundidad para hallar agua subterránea. No sorprende que el [tamarisco] permanezca hasta la actualidad en las inmediaciones de Beer-seba”*. (Gén. 21:33.)

11 En cuanto a detalles como declaraciones cronológicas y geográficas en la Biblia, el profesor R. D. Wilson escribe en A Scientific Investigation of the Old Testament, páginas 213, 214: “Las declaraciones cronológicas y geográficas son más exactas y confiables que las de los demás documentos antiguos; y las narraciones biográficas y otras narraciones históricas armonizan maravillosamente con la prueba que suministran documentos extrabíblicos”.
Anónimo dijo…
12 3) Razas e idiomas de la humanidad. En el libro After Its Kind, Byron C. Nelson dice: “Fue el hombre lo que fue hecho, no el negro, el chino, el europeo. Dos seres humanos a quienes en la Biblia se conoce como Adán y Eva fueron creados, de quienes por descendencia y variación naturales han provenido todas las variedades de hombres que hay sobre la faz de la Tierra. Todas las razas de los hombres, prescindiendo del color o del tamaño, son una sola especie natural. Todos piensan de modo parecido, sienten de modo parecido, son similares en estructura física, aunque sean de razas diferentes se casan unos con otros, y tienen prole que refleja sus características. Todas las razas descienden de dos antepasados comunes que provinieron plenamente formados de la mano del Creador”*. De esto dan testimonio Génesis 1:27, 28; 2:7, 20-23; 3:20; Hechos 17:26 y Romanos 5:12.

13 En cuanto al relato bíblico del foco desde el cual empezaron a esparcirse los idiomas antiguos, el arqueólogo sir Henry Rawlinson dijo que “si nos dejáramos guiar así por la simple intersección de sendas lingüísticas, e independientemente de toda referencia al registro bíblico, todavía se nos llevaría a escoger las llanuras de Sinar como el foco desde el cual habían salido las diversas líneas”*. (Gén. 11:1-9.)
14 4) Lo práctico de su contenido. Si no hubiera otras pruebas de autenticidad, los principios justos y las normas morales de la Biblia la separarían como producto de la mente divina. Además, lo práctico de su contenido se extiende a toda fase de la vida cotidiana. Ningún otro libro nos da un punto de vista racional del origen de todas las cosas, entre ellas la humanidad, y del propósito del Creador para la Tierra y el hombre. (Gén., cap. 1; Isa. 45:18.) La Biblia nos dice por qué muere el hombre y por qué existe la iniquidad. (Gén., cap. 3; Rom. 5:12; Job, caps. 1, 2; Éxo. 9:16.) Presenta la más elevada norma de justicia. (Éxo. 23:1, 2, 6, 7; Deu. 19:15-21.) Da consejo apropiado sobre tratos comerciales (Lev. 19:35, 36; Pro. 20:10; 22:22, 23; Mat. 7:12); la conducta moral limpia (Lev. 20:10-16; Gál. 5:19-23; Heb. 13:4); las relaciones con otros (Lev. 19:18; Pro. 12:15; 15:1; 27:1, 2, 5, 6; 29:11; Mat. 7:12; 1 Tim. 5:1, 2); el matrimonio (Gén. 2:22-24; Mat. 19:4, 5, 9; 1 Cor. 7:2, 9, 10, 39); las relaciones dentro del círculo familiar y los deberes del esposo, la esposa y los hijos (Deu. 6:4-9; Pro. 13:24; Efe. 5:21-33; 6:1-4; Col. 3:18-21; 1 Ped. 3:1-6); la actitud apropiada para con los gobernantes (Rom. 13:1-10; Tito 3:1; 1 Tim. 2:1, 2; 1 Ped. 2:13, 14); el trabajo honrado y la relación entre amos y esclavos y entre patronos y empleados (Efe. 4:28; Col. 3:22-24; 4:1; 1 Ped. 2:18-21); la compañía apropiada (Pro. 1:10-16; 5:3-11; 1 Cor. 15:33; 2 Tim. 2:22; Heb. 10:24, 25); el zanjar disputas (Mat. 18:15-17; Efe. 4:26); y muchas otras cosas que tienen efecto vital en nuestra vida cotidiana.

15 La Biblia también suministra valiosas indicaciones respecto a la salud física y mental. (Pro. 15:17; 17:22.) Durante los últimos años las investigaciones médicas han demostrado que la actitud mental de una persona de veras tiene efecto en su salud física. Por ejemplo, de unos estudios se desprende que los niveles más altos de tensión arterial corresponden a las personas que tienden a airarse a menudo. Algunos informaron que el encolerizarse produjo sensaciones cardíacas, dolores de cabeza, hemorragias nasales, mareos o incapacidad para articular. No obstante, mucho tiempo atrás la Biblia explicó: “Un corazón calmado es la vida del organismo de carne”. (Pro. 14:30; compárese con Mateo 5:9.)
Anónimo dijo…
16 5) Exactitud científica. Aunque la Biblia no es un tratado sobre ciencia, cuando trata asuntos científicos es exacta y armoniza con el descubrimiento y conocimiento científico verdadero. Su registro del orden de la creación, incluso la vida animal (Gén., cap. 1), de que la Tierra es redonda o esférica (Isa. 40:22), y de que la Tierra cuelga de la “nada” en el espacio se adelantó a los descubrimientos científicos de estas verdades. (Job 26:7.) La fisiología moderna ha demostrado la verdad de la declaración bíblica de que “no toda carne es la misma carne”, pues la estructura celular de la carne de una clase de vida difiere de la de otra, y el hombre tiene su propia “carne” singular*. (1 Cor. 15:39.) En el campo de la zoología, Levítico 11:6 clasifica a la liebre con los animales rumiantes. En otro tiempo algunos se mofaban de esto, pero la ciencia ahora sabe que el conejo reingiere su alimento*.

17 La declaración de que la ‘vida de la carne está en la sangre’ se ha reconocido en nuestro tiempo como una verdad fundamental de la ciencia médica. (Lev. 17:11-14.) La Ley de Moisés indicaba qué animales, aves y peces eran “limpios” para consumo humano, y excluía los alimentos peligrosos. (Lev., cap. 11.) La Ley disponía que en un campamento militar debía cubrirse el excremento humano, lo cual suministraba considerable protección de enfermedades contagiosas transmitidas por moscas, tales como la disentería y la fiebre tifoidea. (Deu. 23:9-14.) Hasta en la actualidad, en algunos países existen graves problemas de salud debido a sistemas inadecuados para deshacerse de los desechos humanos. En esos países la gente sería más saludable si siguiera el consejo bíblico sobre la higiene.

18 La Biblia recomienda un poco de vino a “causa de tu estómago” y por “enfermedad”. (1 Tim. 5:23.) El Dr. Salvatore P. Lucia, profesor de medicina de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, escribe: “El vino es la bebida dietética más antigua y el agente medicinal más importante en uso continuo a través de la historia de la humanidad”*.
Anónimo dijo…
19 6) Cultura y costumbres. Sobre el libro de Hechos, A. Rendle Short escribe en Modern Discovery and the Bible: “La costumbre romana era gobernar las provincias de su extenso imperio mediante la continuación, hasta el grado que pudiera hacerse con seguridad, del sistema de administración local, y la consecuencia de esto era que las autoridades de diferentes distritos eran designadas por muchos nombres diferentes. Nadie, a menos que fuera un viajero observador o un estudiante concienzudo de registros, podría dar a todas aquellas autoridades su denominación correcta. Una de las pruebas más escrutadoras del sentido histórico de Lucas es el hecho de que siempre se las arregla para lograr perfecta exactitud. En varios casos solo la prueba procedente de una moneda o una inscripción es lo que nos ha dado la información necesaria para verificar lo que él dice; los reconocidos historiadores romanos no se arriesgan en tan difícil terreno. Así que Lucas llama tetrarcas a Herodes y Lisanias; también lo hace Josefo. A Herodes Agripa, quien mató a Santiago con la espada y echó a Pedro en la prisión, se le llama rey; Josefo nos dice que este se hizo amigo de Gayo César (Calígula) en Roma y fue recompensado con un título real cuando Calígula subió al trono del imperio. Al gobernador de Chipre, Sergio Paulo, se le llama procónsul. [...] No mucho tiempo antes, Chipre había sido una provincia imperial, y gobernada por un propretor o legado, pero en el tiempo de Pablo, como lo muestran monedas chipriotas, tanto en griego como en latín, el título correcto era procónsul. Una inscripción griega que se halló en Soloi [o Soli], en la costa norte de Chipre, está fechada ‘en el proconsulado de Paulo’ [...] En Tesalónica los magnates de la ciudad adoptaron el título bastante raro de politarcas [gobernantes de la ciudad, Hech. 17:6, nota], un nombre desconocido en la literatura clásica. Sería bastante desconocido para nosotros, salvo por el uso que le da Lucas, si no fuera por el hecho de que aparece en inscripciones. [...] Acaya bajo Augusto era una provincia senatorial, bajo Tiberio estaba directamente a la órdenes del emperador, pero bajo Claudio, como nos dice Tácito, volvió al senado, y por eso el título correcto de Galión [Hech. 18:12] era procónsul. [...] Lucas muestra la misma fidelidad, la misma exactitud, en su geografía y en las experiencias de sus viajes”*.
20 Las cartas de Pablo reflejan con exactitud el fondo histórico de su tiempo e indican que fue testigo ocular de las cosas que escribió. Por ejemplo, Filipos era una colonia militar cuyos ciudadanos se enorgullecían especialmente de su ciudadanía romana. Pablo recordó a los cristianos de aquel lugar que la ciudadanía de ellos estaba en los cielos. (Hech. 16:12, 21, 37; Fili. 3:20.) Éfeso era una ciudad famosa por las artes mágicas y las prácticas espiritistas. Pablo dio a los cristianos de aquella ciudad instrucción sobre cómo armarse para no ser presa de los demonios, y al mismo tiempo describió con exactitud la armadura del soldado romano. (Hech. 19:19; Efe. 6:13-17.) La costumbre de que los vencedores romanos fueran a la cabeza de una marcha triunfal con una procesión de cautivos, algunos desnudos, se usa como ilustración. (2 Cor. 2:14; Col. 2:15.) En 1 Corintios 1:22 se señala en qué puntos de vista diferían los judíos y los griegos. En asuntos de esa índole los escritores cristianos reflejan la exactitud de Moisés, el escritor del Pentateuco, del cual George Rawlinson dice: “La exactitud etológica del Pentateuco en lo que toca a modales y costumbres orientales en general nunca ha sido puesta en duda”*.
Anónimo dijo…
21 7) Candor de los escritores de la Biblia. El candor resuelto de los escritores de la Biblia, que se ve por toda ella, es prueba convincente de su confiabilidad. Por ejemplo, Moisés nos habla francamente de su propio pecado y el juicio divino de que él y su hermano, Aarón, no entrarían en la Tierra Prometida. (Núm. 20:7-13; Deu. 3:23-27.) Los pecados de David en dos ocasiones, así como la apostasía de su hijo Salomón, se ponen de manifiesto francamente. (2 Sam., caps. 11, 12, 24; 1 Rey. 11:1-13.) Jonás escribe sobre su propia desobediencia y el resultado que esto tuvo. La entera nación de Israel fue condenada por casi todos los escritores de las Escrituras Hebreas —todos judíos— debido a su desobediencia a Dios, en el mismísimo registro que los judíos estimaban y aceptaban como las declaraciones formales de Dios y la historia verdadera de su nación. Los escritores cristianos no fueron menos cándidos. Los cuatro evangelistas revelaron que Pedro negó a Cristo. Y Pablo llamó la atención al grave error que cometió Pedro sobre una cuestión de fe al causar una separación entre judíos y gentiles en la congregación cristiana de Antioquía. Edifica confianza en la Biblia como la verdad el comprender que sus escritores no perdonaron a nadie, ni siquiera a sí mismos, en pro de hacer un registro fiel. (Mat. 26:69-75; Mar. 14:66-72; Luc. 22:54-62; Juan 18:15-27; Gál. 2:11-14; Juan 17:17.)

22 8) Armonía de los escritores. La Biblia fue escrita durante un período de más de 1.600 años por unos 40 escritores, en plena armonía. Ha sido extensamente distribuida en cantidades extraordinarias a pesar de la más enconada oposición y los más vigorosos esfuerzos por destruirla. Estos hechos contribuyen a probar que es lo que afirma ser, la Palabra del Dios Todopoderoso, y que de veras es “provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia”*. (2 Tim. 3:16.)
Anónimo dijo…
Si te interesá escríbeme a dypy at netgate.com.uy
Anónimo dijo…
soy ATEO ..
Anónimo dijo…
Es curioso, los ateos siempre tienen en cuenta el más mínimo hallazgo arqueológico para demostrar cientificamente las cosas...Pero cuando se trata de los cientos de hallazgos que certifican y confirman los relatos bíblicos, alli se callan....jajajaja..., la doble moral atea, son cientificos...hasta que se demuestra lo contrario...