DRAYMOND GREEN - LIDERAZGO, COMPASIÓN Y RESTAURACIÓN

El equipo de Golden State va a las finales de la NBA por quinto año de manera consecutiva, si llegan a ser campeones sus manos estarán casi llena de anillos, con sobradas razones expertos y no tan expertos lo catalogan como un equipo selecto de la historia de la NBA.

Sinceramente no soy un gran fanático del baloncesto, prefiero el béisbol y ver jugar a los Yankees de New York y la Estrellas Orientales. No obstante el pasado sábado estuve viendo uno de los juegos de los Warriors frente a los Portland Trail Blazers. En este juego ocurrió algo en particular que me llamó mucho la atención, el jugador Jordan Bell falló un donqueo relativamente fácil de ejecutar, y todo durante un momento difícil para el equipo que intentaba recuperarse en el tercer cuarto.

Bell inmediatamente bajó la cabeza cuando regresó a la cancha, y segundos más tarde en el siguiente tiempo de espera, se dirigió lentamente hacia el banco con los hombros caídos. Pero Draymond Green, le dirigió la palabra en dos ocasiones, y relajado pero con firmeza le dijo:

“Él falló un tiro esta noche, y él, yo también, pero está bien… sigue adelante. Está bien, fallaste un tiro ¡Todos hemos fallado! ¡Nadie es perfecto!”.

Jordan Bell dijo luego en conferencia: “Estaba aquí abajo y él me levantó”. De hecho así fue, Bell tuvo otra oportunidad minutos después... Esta vez, haciendo una clavada completa y feroz.

¡Qué grandes las palabras de Green!, aunque no pretendo presentarlo como un líder perfecto, sin duda que este es un gran ejemplo de la actitud de un líder que muestra compasión, perdón y restauración.
Jesús, que sí fue un líder perfecto, nos dio este ejemplo de liderazgo. Él nos enseñó que un líder cristiano alimenta y nutre con la palabra de Dios, que es la única comida cien por ciento saludable que puede producir cristianos maduros. Y también nos enseñó que el líder cristiano consuela y venda heridas; que un lider cristiano muestra compasión, perdón y restauración.

Claro, no se trata de justificar errores o pecados, sino de perdonar y reanudar la marcha. Jesús hizo esto cuando dijo a la mujer adúltera: “Yo tampoco te condeno, vete y no vuelvas a pecar más”. Él mismo Jesús nos enseñó que un líder “lava” los pies polvorientos y cansados de sus seguidores para que estos puedan participar de la Cena con Él. Y también nos dijo: “ejemplo les he dado, para que como yo hago, ustedes también hagan.”

Igualmente los apóstoles entendieron esto, y también entendieron que, diferente a Jesús, todos hemos fallado y todos podemos fallar. Por eso Pablo escribe: “Hermanos, aun si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, restáurenlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”.

H&R Blackaby, en su libro Liderazgo Espiritual escribieron: “Los líderes eficaces llevan a las personas desde donde están hacia donde Dios las quiere. También dice: “Los líderes no se vuelven grandes por realizar hazañas enormes por sí solos. Alcanzan el éxito al motivar a los demás a triunfar. A menos que puedan inspirar a sus seguidores a dar lo mejor de ellos, los líderes fracasarán.”

Nada de esto se puede lograr sino estamos dispuesto a decir desde el corazón: Está bien, fallaste ¡Todos hemos fallado! ¡Nadie es perfecto! ¡Ahora sigue adelante y hazlo bien!

Carlos Rijo Telleria

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